viernes 12 de marzo de 2010

SOBRE LA POLÍTICA


"Pertenezco a una generación desgraciada, no tengo ilusiones, y ¿qué haría el senado de mí, de un legislador inexperto que carece de la facultad de engañarse a sí mismo, este requisito esencial en quien quiere guiar a los demás?"

Giusseppe Tomasi de Lampedusa, El gatopardo

viernes 8 de enero de 2010

"...la auténtica magia es el amor y la armonía..."
Hugo Pratt, Fábula de Venecia

Eran feos, muy feos, pero sólo conscientes de su propia fealdad al mirarse, a solas, en el espejo. Veinte años después, aislados como vivían del mundo, seguían sin comprender qué era lo que el otro había encontrado en cada uno de ellos.

martes 15 de diciembre de 2009

“Ya va siendo hora de que hablemos.”
Ian McEwan, Entre las sábanas


Caminaron toda la tarde silenciosos, recuperando las rutinas de otras tardes y otros paseos de hacía tiempo a través de las amplias avenidas de su ciudad, iluminados por un sol radiante que sin embargo no había evitado la persistencia de nieve en los rincones más oscuros, ni que tuvieran que ir abrigados como en el más frío día del peor invierno que pudiesen recordar. Prosiguieron hasta que se hizo de noche, llegaron a la zona del centro y se adentraron por los lugares más populosos, guiados inconscientemente por la muchedumbre. Ella estaba radiante, satisfecha porque intuía que en la sencillez de aquellas horas había encontrado la felicidad, el bienestar entre ambos que habían perdido en fines de semana uno tras otro sin nada que decirse frente a la televisión, tirados sobre el sofá muy cerca pero muy lejos por la falta de incentivos, de experiencias en común, con todo hecho y planificado y monótonamente aburrido. Estaba dispuesta a preguntarle si no estaba cansado, a insinuarle incluso la posibilidad de acabar el día juntos en la cama, no como siempre sino como a él le parecía apetecer constantemente. Iba a decirle todo eso pero súbitamente cambió de idea. Le sorprendió frente a un escaparate de cachivaches electrónicos.
Le proponía, sonriente, la adquisición de una videoconsola.

martes 24 de noviembre de 2009

“No hacía nada de provecho. Lo único que hacía era leer.”
Pío Baroja, La sensualidad pervertida


El mundo, por unas horas, se había convertido en una gran boca tragándose todo en mitad de una tormenta desatada con el mar en grandes crestas de olas inmensas, rayos, truenos −por el interior del gran pez− hasta que todo hubo terminado. Ni una cicatriz, ningún rastro de humedad. Sólo una pata de palo con unas letras. Y algunos cientos de páginas.

martes 10 de noviembre de 2009

La muerte parece menos muerte en el frío

La sangre sobre la nieve es más roja, aunque la muerte parezca menos muerte en el frío. El cadáver apareció petrificado, con el gesto del último suspiro. Parecía que con algo de calor pudiera volver a la vida. Los chicos empezaron a celebrar el hallazgo, se oyó hablar de champán y de una fiesta; llegué a escuchar “caso resuelto”. Mi compañero me golpeó la espalda, amistosamente, me dijo que lo dejara, que estaba claro: era él. Yo le dije que no podía ser. No podía ser tan fácil. “Lo es, convéncete, este bastardo no ha podido con la presión y se ha matado antes de verse atrapado”. Pero había algo que no cuadraba, mi instinto me hacía ser precavido, sopesar todas las posibilidades. Pregunté si se sabía que el tipo tuviera algún hermano. Un compañero accedió a consultar sus datos, confirmó que sí, que tenía uno de su misma edad. “¿De su misma edad?”, dije emocionado. “Pues entonces, aquí le tenemos”.

domingo 1 de noviembre de 2009

"Lo que buscamos ha desaparecido y no debes buscarlo, porque, inhallable, sólo se burla de nosotros".
Hermann Broch, La muerte de Virgilio


No recordaba la fecha exacta pero sí que ocurrió a finales de octubre y en un lugar muy parecido a éste, al atardecer, con el amarillo de las hojas muertas sobre un suelo húmedo de hierba y con el olor del mar presente; pensó "ahora podría suceder lo mismo que entonces", y se sentó en un banco a respirar la melancolía de los árboles desnudos, aprovechando que había cesado la lluvia. Estuvo así hasta que se hizo de noche, hasta que el frío ya era incómodo y le obligaba a tener que marcharse a casa -al hotel en el que se alojaba, casi en la otra punta de la ciudad-; fue a levantarse y sintió la vibración de su teléfono móvil -"quizá sea ésta la señal", se dijo-, y rápidamente se apresuró a sacar el aparato de su bolsillo, a abrir la tapa y a pulsar el botón que hacía iluminarse la pantalla para mostrar cruel, con evidencia casi de insulto, el número habitual de la compañía telefónica, el de las ofertas y promociones incitándole a consumir más de lo que necesitaba. Pero ni rastro de algo ilusionante, de aquello que estúpidamente había estado imaginando. Miró hacia la laguna y consideró el suicidio, un suicidio despesperado de desidia, pero inmediatamente rechazó la idea porque de todas formas no iba a conseguir nada -en todo caso- añadir un último momento ridículo a su vida.

viernes 21 de agosto de 2009


"Y la verdad es que no hay ningún echar a alguien donde el modo peor no sea el mejor".
Álvaro Pombo, El metro de platino iridiado

Comenzaron a humedecérsele los ojos por una tristeza sincera al verle así después de la conversación que habían mantenido -roto, débil, desolado-, pero al ver que aquello no hacía más que prolongar la extraña situación en la que se hallaban, sin que ni ella ni él materializasen la despedida definitiva, le dijo "bueno, espero que al menos no dejemos de ser amigos, que quedemos de vez en cuando", a lo que él respondió "por supuesto", haciéndola sentir un escalofrío al comprender que le sería muy difícil librarse de tan empalagosa compañía...

lunes 10 de agosto de 2009


"Y al mismo tiempo descubrí que viajes semejantes se podían alargar, repetir y multiplicar leyendo libros, estudiando mapas, contemplando cuadros y fotografías."
Ryszard Kapuscinsky, Viajes con Heródoto

La casualidad quiso que el reencuentro con mi ciudad ocurriera de noche, que al igual que en el momento de mi partida, el cansancio se me acumulara en las articulaciones, en los oídos, en la vista cansada; que una sensación de ensoñación me hiciera pensar por un momento que lo vivido durante el viaje no hubiera ocurrido, y que todo lo que había estado preparando durante semanas -con mapas, guías, montones de libros-, no hubiera finalizado sino que estuviera a punto de suceder. Y así, de nuevo, la realidad trajo la decepción, una nostalgia insoportable. Pero también la confirmación de que una imaginación bien nutrida es, con diferencia, nuestro mejor medio de transporte.

viernes 17 de julio de 2009


“El millar de veces que lo había demostrado no significaba nada”.
Ernest Hemingway, El viejo y el mar


Paseaba entre la multitud, cabizbajo, con las manos en los bolsillos, le dije a mis amigos “¿ése no es…?”, pero para cuando ellos habían girado la cabeza él había desaparecido. Después me costó un tiempo explicarles de quién se trataba. Recordé cómo funcionan los mecanismos de la memoria. Dejé de enumerar títulos de libros, artículos de revistas, manifiestos a favor de, en contra de tal, obvié lo que había supuesto, en su momento, aquel poema para mí. Todos le reconocieron al mencionarles que “un día, en televisión…”. Y la mayoría de ellos asintieron sonrientes, concluyeron, “ah, sí, el que cayó rodando por las escaleras, un idiota”. Y lo reconozco, me convencieron. No tenía más que decir.

viernes 19 de junio de 2009


"Los idiotas solemos consolarnos con el recurso de la honradez"
Mauricio Wiesenthal, Libro de réquiems

No puedo, está demasiado borracha.

¿Y?

Pues que me preferiría que ella fuera consciente y no así, como obligándola.