lunes 10 de agosto de 2009


"Y al mismo tiempo descubrí que viajes semejantes se podían alargar, repetir y multiplicar leyendo libros, estudiando mapas, contemplando cuadros y fotografías."
Ryszard Kapuscinsky, Viajes con Heródoto

La casualidad quiso que el reencuentro con mi ciudad ocurriera de noche, que al igual que en el momento de mi partida, el cansancio se me acumulara en las articulaciones, en los oídos, en la vista cansada; que una sensación de ensoñación me hiciera pensar por un momento que lo vivido durante el viaje no hubiera ocurrido, y que todo lo que había estado preparando durante semanas -con mapas, guías, montones de libros-, no hubiera finalizado sino que estuviera a punto de suceder. Y así, de nuevo, la realidad trajo la decepción, una nostalgia insoportable. Pero también la confirmación de que una imaginación bien nutrida es, con diferencia, nuestro mejor medio de transporte.

2 comentarios:

Child in time dijo...

Cabrón, qué foto. ¿Dónde es?

Ángel Gasóleo dijo...

Eso es Cascais, a unos kilómetros de Lisboa. Aquí al lao, vamos.

Besitos.