martes 24 de noviembre de 2009

“No hacía nada de provecho. Lo único que hacía era leer.”
Pío Baroja, La sensualidad pervertida


El mundo, por unas horas, se había convertido en una gran boca tragándose todo en mitad de una tormenta desatada con el mar en grandes crestas de olas inmensas, rayos, truenos −por el interior del gran pez− hasta que todo hubo terminado. Ni una cicatriz, ningún rastro de humedad. Sólo una pata de palo con unas letras. Y algunos cientos de páginas.

1 comentarios:

Miguel Baquero dijo...

Qué hermosa la historia del viejo capitan Achab. Gracias por recordármela. Preciosa también la foto y muy irónica la cita. Pero leer, por supuesto, y Baroja lo sabía, una historia como la de Moby Dick es una de las cosas más provechosas que pueden hacerse, aunque desde fuera parezca reducirse a una ballena, una pata de palo y cientos de páginas